
No es prudente pensar demasiado en el futuro. Para cuando éste llegue, el mundo habrá cambiado. Sentirás de otro modo respecto a muchos temas. No serás ni mucho menos la misma persona que eres ahora ni estarás en una situación exactamente igual. Cuando dejamos que el temor a un acontecimiento futuro sea más fuerte que nosotros, lo traemos al presente. Hacemos que penda sobre nuestra vida como un oscuro nubarrón. Cuando llegues a mañana ya te enfrentarás a ello. Mientras tanto, aborda el día de hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario